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Trementina, una tecla viperina

Desventuras de una treintañera frente a su depredador natural: el hombre

La manta del sofá

21-12-2005 23:34:44
Llega. Antes o después, llega. Seguramente es muy apetecible que te pases el día en SU casa como si fuera la tuya; que tengas llave, que salgas de trabajar y pases por el Opencor antes de ir a SU casa para tener algo que cenar (con la gran ventaja de no fregar luego porque ¡¡al fin y al cabo es SU casa!!)... pero no deja de ser un apoltronamiento que conduce invariablemente al más sublime aburrimiento.
Cuando te dice la primera vez aquello de vente a vivir aquí... es el primer aviso del peligro. Dices que no, claro. Entonces contraataca: bueno, pero vendrás todos los días, no... (malo). En ese punto si cedes, estás perdida. Es el momento de echar a correr, de lo contrario, al tercer día ... lo dirá: "¿te apetece que cenemos en casita y luego veamos Matrix en el sofá, con la mantita como si fuéramos un matrimonio ancianito...?". La respuesta es NO. No hay duda posible.
¿a qué viene intentar reproducir lo más insípido de la vida matrimonial precisamente cuando no se quiere ser no ya matrimonio sino ni siquiera pareja de hecho?
El en su casa y tu en la tuya es el mejor sistema para mantener la relación, recomendado por 9 de cada 10 dentistas consultados por Balay. ¿Por qué? porque es como una vida conyugal con derecho a zapping... cuando quieres te vas a tu casa. Así que recuerda: ESO es lo que la hace interesante, no la copia de los tics conyugales...

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