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Trementina, una tecla viperina

Desventuras de una treintañera frente a su depredador natural: el hombre

Lecciones magistrales

20-05-2005 00:14:15
Que nadie te engañe: a un hombre no se le conquista por su estómago, como decían nuestras abuelas, o por su entrepierna, como nos hizo creer Shere Hite. A un hombre se le conquista por el arrobamiento de la devota.
Pocas oportunidades tiene una mujer de seducir a un hombre que aquellas en las que hace subir la temperatura de su ... ego! es decir: le pide que le enseñe algo (y no su 9 mílímetros parabellum, precisamente).
Ser enseñante, dar lecciones desde la tarima del maestro o más allá -aproximadamente en la esquina derecha tras el séptimo cielo- o sea: iniciar a una mujer en algo a poder ser en materia sexual, es lo más para un caballero.
Enseñarle a cambiar una rueda, a hacer la declaración de la renta pero sobre todo a hacer el molinillo sobre él es magnífico. Eso sí: siempre que lo pueda contar ("todo lo que sabe se lo enseñé yo!").

Categoría: El hombre: descripción y taxonomía 0 Comentario(s) & 0 Referencia(s)



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