La supuesta gravedad varonil
06-05-2005 00:02:46
La longevidad femenina, seguramente, tiene mucho que ver con la capacidad para desdramatizar todo y reírse del tinte de pelo horroroso-hasta-el-desmayo que nos ha hecho el peluquero al grito de "vas a ser puro glamourrrrr". Y en efecto, eres glamour. En Siberia, sin duda. Los renos no hacen más que pedirte el teléfono de tu Llongueras para afilarse los cuernos, con perdón.
El hombre, en cambio, no tiene esa capacidad de pasar de una intensa conversación sobre el imperativo categórico kantiano a un chispeante coloquio (qué expresión taaaan rancia, ¡chispeante! solo lo supera el adjetivo "picante" para decir que trata de sexo) sobre el feísimo bolso del Duque de Lugo o el último top de lentejuelas de la tía abuela de tu novio.
Ellos no saben ser frívolos. No pueden. Debe de ser que se lo impide esa inseguridad que sufren en silencio cual almorrana porque en el fondo creen que solo una mujer o un afeminado hablan de cosas poco serias.
En cambio, el varón es grave y circunspecto.
Lo peor es que también lo es cuando habla de fútbol, de locales de moda o de cotilleos de la oficina. Todo tiene un aura de importancia cósmica como si el mundo se fuera a parar para escuchar sus meditaciones. (Ellos realmente se lo creen!!!!!)
Y lo único que se para es la libido femenina. Tanto, que para arrancar hay que dejar el estárter durante horas y horas... Y a veces ni por ésas.
El hombre, en cambio, no tiene esa capacidad de pasar de una intensa conversación sobre el imperativo categórico kantiano a un chispeante coloquio (qué expresión taaaan rancia, ¡chispeante! solo lo supera el adjetivo "picante" para decir que trata de sexo) sobre el feísimo bolso del Duque de Lugo o el último top de lentejuelas de la tía abuela de tu novio.
Ellos no saben ser frívolos. No pueden. Debe de ser que se lo impide esa inseguridad que sufren en silencio cual almorrana porque en el fondo creen que solo una mujer o un afeminado hablan de cosas poco serias.
En cambio, el varón es grave y circunspecto.
Lo peor es que también lo es cuando habla de fútbol, de locales de moda o de cotilleos de la oficina. Todo tiene un aura de importancia cósmica como si el mundo se fuera a parar para escuchar sus meditaciones. (Ellos realmente se lo creen!!!!!)
Y lo único que se para es la libido femenina. Tanto, que para arrancar hay que dejar el estárter durante horas y horas... Y a veces ni por ésas.
Categoría: El hombre: descripción y taxonomía 1 Comentario(s) & 0 Referencia(s)
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