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Trementina, una tecla viperina

Desventuras de una treintañera frente a su depredador natural: el hombre

El complaciente retardado

26-02-2005 19:26:44
Un hombre que siempre está dispuesto a darte la razón es... ¡un sueño! y sin embargo, ¡existe!
Bueno, no así.
Maticemos. Existe ese que te dice siempre que sí por una sola razón: porque no se atreve a decirte que no. No tiene nada que ver con que te quiera locamente o con que esté convencido de que tu juicio siempre es certero. Sencillamente no tiene un par de ovarios.
Lo peor no es la debilidad, porque, oye, chica, al fin y al cabo todos somos pusilánimes alguna vez. No. Lo insoportable es el intento por "tapar" esa debilidad como pueden. Entonces aparece doña mentira. Y eso, querida, sí que no.
El débil necesitado de un cursillo acelerado de asertividad se gana el divorcio con ese acoj... que le lleva a no decir, hasta 1 hora antes de tu fiesta de cumpleaños con 20 amigos, que ha quedado con su jefe en hacer inventario. Lo ha estado viendo venir: te ha aguantado durante un mes preparándolo todo... y cada día se le hacía más dífícil.
Ante tu estallido de cólera, viene la mentira (piadosa, piensa él; piadosa con él, claro): "si no lo hago, me tirarán, ya sabes que estoy en la cuerda floja...". Entonces tu cólera aumenta: "¿y no me lo habías dicho?" "Era para no preocuparte". Seguro. No se la habría notado ni nada...
Hay otra versión de lo mismo: aquel que jura y perjura que llegará a tiempo sabiendo que no lo va a cumplir porque ¡¡¡oh, maldito atasco!!! (PROVERBIO FENEMINO: el mejor amigo del hombre es el atasco).
Llega cuando se han ido hasta las burbujas del champán de oferta (ésas que no se van nunca porque es lo único que demuestra que estamos ante una botella de champán).
Resumiendo: además de fastidiada, te deja hecha polvo. Sabes que no es verdad, que no se atrevía a decirlo, que su jefe es un borde pero con un poca cosa como él, es eso: el jefe. Sabes que podías haber pronosticado hace meses lo que iba a pasar y que su silencio y su sonrisa forzada cuando tú hablabas de la selección musical que ibas a hacer en la fiesta eran malos augurios... Lo sabías de sobra.
Son taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan previsibles.


Categoría: Introducción a la etología 0 Comentario(s) & 0 Referencia(s)



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